Cómo como

Mi amiga Remedios me dejó este libro del maestro Mikhaël Aïvanhov (Omraam), al que no conocía, y aunque no he terminado de leerlo todavía, sí he encontrado en él algunos temas interesantes tratados desde otro punto de vista al que hemos presentado en otras partes de este blog (por ejemplo aquí). En esta entrada voy a incluir algunas reflexiones que se hacen en el libro sobre cuál debe ser la forma más sabia de comer. Son fragmentos que copio literalmente. En una entrada posterior incluiré algún otro texto sobre esto mismo.

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Es necesario comer lentamente y masticar bien para que esto favorezca la digestión, claro está, pero también por otra razón: la boca es el laboratorio más importante, absorbe las partículas etéricas de la nutrición.

[El autor habla de que la masticación es esencial para alimentar el cuerpo físico, pero según él el ser humano posee otros cuerpos que también es preciso alimentar. Podemos concebir esos cuerpos quizá como partes de nuestra naturaleza o de nuestro ser o funciones, como la vitalidad, la emoción, el intelecto, etc.].

Para el cuerpo etérico hay que añadir la respiración: las respiraciones profundas en el transcurso de una comida producen una mejor combustión.

El cuerpo astral se nutre de sentimientos, de emociones. Deteniéndoos algunos instantes con amor hacia los alimentos, preparáis vuestro cuerpo astral para extraer partículas más preciosas que las partículas etéricas.

Para alimentar su cuerpo mental, un Iniciado se concentra en la nutrición, e incluso cierra los ojos para concentrarse mejor, y se esfuerza en estudiar el alimento bajo todos sus aspectos: de dónde viene, qué contiene, etc.

Los cuerpos de una esencia aún más espiritual los nutriréis dejándoos penetrar por un sentimiento de gratitud hacia el Creador. 

Cuando acabéis de comer, no debéis levantaros enseguida para comenzar a trabajar o a discutir. Tampoco es bueno que os apoltronéis durante una o dos horas en un sillón o en un sofá. Cuando hayáis terminado de comer, tranquilizaos un momento haciendo algunas respiraciones profundas, las cuales permitirán una mejor repartición de energías en el organismo.

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