El miedo y la sopa de verduras de raíz

No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.

Oración de las Bene Gesserit sobre el miedo, en Dune, de Frank Herbert

En la vida siempre estamos al borde del precipicio

En la vida siempre estamos al borde del precipicio

El miedo, al igual que cualquier otra emoción desagradable, provoca que inmediatamente nos disociemos del momento presente, que busquemos una distracción, algo que nos saque de ahí. El miedo nos dice «no quiero estar aquí».

El miedo siempre se refiere al futuro, a lo que nos puede suceder, no podemos tener miedo de algo que ha pasado o que nos está pasando ahora mismo (por ejemplo, si hay un perro ladrándonos, tenemos miedo de que nos muerda, pero si nos está mordiendo ahora mismo, no es miedo lo que sentimos, sino dolor, o miedo a que nos siga mordiendo en el futuro, o a que luego se infecte la herida, etc.). Por tanto, si nuestra mente está en el presente, no existe miedo, solo el fluir de la vida.

Como ya he dicho varias veces, en realidad solo tenemos este momento, el que vivimos, nada más. Vivir con miedo es renunciar a vivir el presente, es decir, renunciar a vivir. En la vida siempre estamos como en la foto adjunta, sentados al borde de un precipicio, en cualquier momento nos podemos caer, pero ¿no merece la pena disfrutar del paisaje?

Hace unos años fui al cine de verano a ver una película malísima (basta decir que el actor principal era Nicholas Cage), en un momento el protagonista se mira al espejo y se dice: «No se puede vivir con miedo». Esa frase me tocó, y decidí en ese momento que, aunque siguiera teniendo miedo, no permitiría que este me impidiera vivir. En cierta forma decidí dejar de tenerle miedo al miedo, y también decidí dejar de creerme todo lo que me dijera.

Cuando sintamos miedo, y no me refiero a un miedo directo, como cuando nos ataca un perro rabioso, en cuyo caso hay que salir corriendo, sino un miedo «mental», podemos probar la próxima vez a no darnos la vuelta, a no intentar pensar en otra cosa, sino a saborearlo, a ver qué nos dice. Nos quedamos un momento ahí, sin disociarnos. Lo mismo podemos hacer con cualquier emoción que nos aflija. En definitiva, podemos desarrollar una actitud de curiosidad, de vivir cualquier situación que nos traiga la vida con esa actitud inquisitiva, permitirnos sentir lo que hay en vez de rechazarlo o reprimirlo.

No entiendo mucho de medicina china (más bien casi nada), pero tengo entendido que el órgano relacionado con el miedo es el riñón. Si nuestros riñones están «calientes» posiblemente tengamos más capacidad de afrontar el miedo. Para ello, se recomiendan alimentos de tipo yang (si algún lector o lectora entiende de este tema y piensa que estoy equivocado, le rogaría que me lo dijera para corregirlo). Las verduras de raíz, como rábanos, nabos, zanahorias, etc., nos aportan esa energía yang, por lo que nos ayudan a calentar el riñón.

El otro día preparé una sopa con varias de estas verduras. Aquí os dejo la receta:

Ingredientes:

  • Las raíces que aparecen en la foto
  • Mugi miso o genmai miso: 1,5-2 cucharadas por litro de agua aproximadamente (al final explico qué es el miso para quien no lo sepa).
  • Agua (depende de la cantidad de verduras que se haya preparado, la sopa puede ser más o menos espesa al gusto, por lo que en esta receta no doy cantidades precisas).
  • Sal al gusto.

 

1: nabo; 2: daikon (rábano japonés); 3: jenjibre; 4: cebolleta china; 5: puerro; 6: zanahoria

1: nabo; 2: daikon (rábano japonés); 3: jenjibre; 4: cebolleta china; 5: puerro; 6: zanahoria

Se cortan las verduras como aparecen en la foto, o mejor más cortas, quizá unos 2 centímetros, menos la cebolleta que se corta en rodajitas y el jenjibre en pequeños dados.

Se pone el agua a hervir y cuando esté lista, echar la zanahoria y hervir un par de minutos a fuego medio. Añadir el resto de verduras y hervir otros dos minutos (más si se quieren más blandas, pero a mí me gustan un poco crujientes). Sacar una taza de agua hirviendo y disolver el miso. Si usamos vitrocerámica, apagar el fuego, si no, bajar al mínimo. Incorporar el agua con el miso disuelto y remover impidiendo que arranque a hervir (el miso nunca se debe hervir) durante un minuto más. Probar y si se considera necesario, añadir sal.

Sopa de verduras de raíz con mugi miso

Sopa de verduras de raíz con mugi miso

El miso es una pasta fermentada de semillas de soja y sal marina, en ocasiones con algún cereal. El mugi miso lleva cebada y el genmai arroz integral. El hatcho miso solo lleva soja y sal, pero a mí me parece muy fuerte y no me gusta. El miso es un ingrediente muy interesante, fuente de vitaminas, minerales, etc. Parece que ayuda a regenerar la flora intestinal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *