Archive for abril 2013

Cómo como

Mi amiga Remedios me dejó este libro del maestro Mikhaël Aïvanhov (Omraam), al que no conocía, y aunque no he terminado de leerlo todavía, sí he encontrado en él algunos temas interesantes tratados desde otro punto de vista al que hemos presentado en otras partes de este blog (por ejemplo aquí). En esta entrada voy a incluir algunas reflexiones que se hacen en el libro sobre cuál debe ser la forma más sabia de comer. Son fragmentos que copio literalmente. En una entrada posterior incluiré algún otro texto sobre esto mismo.

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Pulsar en la imagen para ver referencia bibliográfica

Es necesario comer lentamente y masticar bien para que esto favorezca la digestión, claro está, pero también por otra razón: la boca es el laboratorio más importante, absorbe las partículas etéricas de la nutrición.

[El autor habla de que la masticación es esencial para alimentar el cuerpo físico, pero según él el ser humano posee otros cuerpos que también es preciso alimentar. Podemos concebir esos cuerpos quizá como partes de nuestra naturaleza o de nuestro ser o funciones, como la vitalidad, la emoción, el intelecto, etc.].

Para el cuerpo etérico hay que añadir la respiración: las respiraciones profundas en el transcurso de una comida producen una mejor combustión.

El cuerpo astral se nutre de sentimientos, de emociones. Deteniéndoos algunos instantes con amor hacia los alimentos, preparáis vuestro cuerpo astral para extraer partículas más preciosas que las partículas etéricas.

Para alimentar su cuerpo mental, un Iniciado se concentra en la nutrición, e incluso cierra los ojos para concentrarse mejor, y se esfuerza en estudiar el alimento bajo todos sus aspectos: de dónde viene, qué contiene, etc.

Los cuerpos de una esencia aún más espiritual los nutriréis dejándoos penetrar por un sentimiento de gratitud hacia el Creador. 

Cuando acabéis de comer, no debéis levantaros enseguida para comenzar a trabajar o a discutir. Tampoco es bueno que os apoltronéis durante una o dos horas en un sillón o en un sofá. Cuando hayáis terminado de comer, tranquilizaos un momento haciendo algunas respiraciones profundas, las cuales permitirán una mejor repartición de energías en el organismo.

Momento presente, momento maravilloso

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Thich Nhat Hanh

 

Hace años leí este poema de Thich Nhat Hanh y me gustó mucho. De hecho, para mí se convirtió en un compañero en momentos en los que lo estaba pasando regular. Hoy quería incluirlo aquí como un regalo, por si os resulta inspirador.
Thich Nhat Hanh es un maestro zen nacido en Vietnam en 1926. Martin Luther King Jr. lo propuso para el Premio Nobel de la paz, por su activismo en contra de la violencia. En la actualidad vive en Francia, donde se exilió en 1972 por su combate pacífico contra la Guerra de Vietnam. Ha escrito numerosos libros, con un estilo sencillo y lleno de poesía, como el que da título a esta entrada, o El sol, mi corazón.

 

El cosmos está lleno de piedras preciosas,NIÑA THICH NHAT HANH
así como nuestro interior.

Deseo ofrecerte un puñado, querido amigo.

Sí, esta mañana quiero ofrecerte un puñado,
un puñado de diamantes que relucen de la mañana a la noche.

Cada minuto de nuestra vida diaria es un diamante que contiene
el cielo y la tierra, la luz del sol y los ríos.

Sólo necesitamos respirar con suavidad para que el milagro se revele:
los pájaros cantando, las flores floreciendo.

Aquí está el cielo azul, aquí está la nube blanca flotando,
tu preciosa mirada, tu bella sonrisa.

Todo ello contenido en una joya.

A ti, que eres la persona más rica de la Tierra
y que te comportas como un hijo que ha caído en la indigencia,
te ruego que vuelvas para recoger tu herencia.

Que nos ofrezcamos unos a otros felicidad y aprendamos
a morar en el momento presente.

Que conservemos la vida en nuestros brazos.

Mermelada de naranja amarga con azúcar moreno

El patio de los naranjos en la Mezquita de Córdoba

El patio de los naranjos en la Mezquita de Córdoba. Foto: http://acuacordoba.blogspot.com.es/2010/12/patio-de-los-naranjos.html

Cuando era pequeño me hacía mucha gracia ver a los extranjeros intentar comer las naranjas amargas que crecen en las calles de Córdoba. Esas naranjas no se pueden comer. En principio.

El naranjo amargo, además de darnos su fruto agrio, está lleno de espinas, algunas de varios centímetros de longitud, y terriblemente afiladas. Nos está diciendo: “Déjame en paz”. ¿Es posible defendernos sin hacer daño a los demás?

Sin embargo, ese mismo naranjo impregna las calles de la ciudad de olor a azahar cuando está en flor. Hasta el árbol más “amargado” tiene algo bueno que ofrecernos, igual que las personas. Seguir leyendo

El aburrimiento

Mi abuelo me contaba que toda su vida, hasta que se casó con mi abuela (la mejor cocinera del mundo para mí), comía a diario el mismo plato: cocido (para los lectores de fuera de España, es un plato de garbanzos con muchas posibles variaciones, según los vegetales que se le añadan, como patatas, judías verdes, repollo…, y la carne, como res, gallina, pollo, tocino, hueso de jamón, morcilla…). Seguir leyendo

El miedo y la sopa de verduras de raíz

No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.

Oración de las Bene Gesserit sobre el miedo, en Dune, de Frank Herbert Seguir leyendo