Tocar la materia

El siguiente vídeo (la parte de la cerámica) es un ejemplo precisamente de a lo que no me refería cuando hablo de tocar la materia, sentir cómo nuestras manos están vivas y son capaces de crear. También a lo que no me refería cuando hablo de que es importante vivir el proceso y no centrarnos tanto en el resultado.

Los niños de esta generación cada vez habitan más la realidad virtual, con videoconsolas, juegos en el móvil, etc. Nosotros nos conformamos con documentales de naturaleza en vez de salir al campo, y cada vez compramos más platos preparados, como ya dejé escrito en otra entrada. Como dice Sol, ahora todo es táctil pero no tocamos nada.

Por eso no me importa insistir en mi recomendación: siempre que podamos y nos apetezca, manchémonos las manos de realidad.

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